7 d’octubre de 2018

Fabian Mohedano: «Trabajamos 250 horas más que los alemanes para hacer lo mismo»

El catalán ofreció ayer una charla en Azpeitia en el marco del proyecto desarrollado por Elhuyar sobre la gestión del tiempo y la conciliación

Un grupo de expertos en diferentes disciplinas se unió por casualidad en 2014 y acordó iniciar una reforma horaria en Cataluña para después implantarla en el resto del Estado. El objetivo último es adaptar nuestros hábitos al horario europeo para favorecer no solo la conciliación laboral, sino aprovechar considerablemente nuestro tiempo y, en definitiva, mejorar nuestra salud. Fabian Mohedano fue uno de los impulsores que logró que en julio de 2017 se presentara en el Parlamento catalán el pacto por la Reforma Horaria, «propuesto por Carles Puigdemont y firmado por 110 organizaciones». Ayer ofreció una charla en Azpeitia en el marco del proyecto desarrollado por Elhuyar sobre la gestión del tiempo y la conciliación.
- ¿Qué diferencia hay entre la reforma horaria y la conciliación laboral?

- Evitamos hablar de conciliación porque la reforma horaria es un concepto más amplio que parte de la salud. Trabajamos 250 horas más que los alemanes para hacer lo mismo. Este modelo laboral tan presencialista genera organizaciones no productivas, con horarios muy rígidos, un alto nivel de absentismo y dificultad para retener el talento. Todo ello acaba afectando a la salud debido a la obligación de alargar o doblar jornadas de trabajo, estrés, trastornos en el sueño, que desencadenan obesidad, diabetes...
- ¿Cuál diría que debe de ser el gran cambio a abordar?
- Están todos interrelacionados pero a nivel alimenticio somos un poco extraterrestres. No seguimos el ritmo del sol. Solo desayunamos dos de cada diez personas, porque el resto lo hace a media mañana. No hay ningún país que coma a las tres de la tarde. Yo particularmente me siento un revolucionario cuando consigo cenar a las ocho de la tarde, porque lo normal en este país es hacerlo a las diez, lo que implica que perdemos una hora de sueño. Ahora bien, con esta reforma no decimos a la gente que tenga que cenar a las ocho, sino que cada uno pueda hacer lo que considere. El problema de ahora es que te obligan a hacerlo a las diez de la noche.
- Su objetivo es 2025. ¿Qué medidas le gustaría ver implantadas para entonces?
- Que a nivel laboral el porcentaje de flexibilidad horaria alcance la media europea del 40%. Para que te hagas una idea, ahora estamos en el 20% y Holanda en el 80%. Llegar al estándar europeo de teletrabajo del 25%, que ahora se sitúa en el 12%. Respecto al horario escolar, que se recupere el horario partido pero acortando el descanso al mediodía, de tal forma que no tengan que salir tan tarde y los que hacen horario continuo no coman a las tres de la tarde como hacen ahora. Así se podrían adelantar las extraescolares, porque es una barbaridad que un adolescente salga de hacer deporte, teatro o clase de guitarra a las nueve o las diez de la noche. Eso se ha normalizado y afecta directamente a su calidad del sueño, porque les cuesta más dormir y mucho más levantarse al día siguiente.
- El 'prime-time' en España empieza a las 22.30 horas, mientras que en Alemania o Noruega lo hace a las ocho. La parrilla televisiva tiene un papel relevante y no debería quedarse al margen en esta revolución horaria.
- No entendemos que haya televisión hasta las dos y media de la madrugada. El 'prime time' se ha retrasado 75 minutos en los últimos 15 años, lo que ha provocado la pérdida de una hora de sueño. Y eso contribuye también a que seamos el país que más tarde compra por internet: entre las once y la una de la madrugada.
«El prime time se ha retrasado 75 minutos en 15 años. No tiene sentido que empiece a las 22.30 horas»
- A nivel laboral, ¿qué sectores considera que van a tener menos problemas para adaptarse a su propuesta?
- Las grandes empresas por lo general ya están dando pasos. Al igual que las empresas pequeñas que han hecho el 'click'. La flexibilidad de horario y el teletrabajo, mejora la productividad un 15% y ya hay compañías que empiezan a interiorizarlo. Además, tenemos una generación 'millenial' que tiene otra mentalidad. Asume que no va a tener un trabajo para toda la vida como sus padres, y que además van a cobrar poco. Por eso buscan la manera de compaginar el empleo con otras actividades. Aunque eso no significa que no haya 'millenials' trabajando de 9 a 21.00. Lo que está claro es que si no abordamos ahora el cambio, lo promoverán ellos cuando lleguen a los puestos de mando porque es una idea que tienen interiorizada.
- ¿Qué solución se le puede dar a profesiones con horarios más intempestivos como periodistas, abogados, comerciantes...?
- La actividad pública tiene un papel fundamental en esto. Sobre todo en el periodismo. Si esa actividad que va desde una conferencia hasta un partido de fútbol se celebra antes, los periodistas saldréis antes. Este año hay partidos a las diez y cuarto de la noche, que terminan a las doce. Eso es una barbaridad. En este sentido, el Parlamento de Cataluña adelantó el horario de sus comisiones y ahora terminan a las seis, en lugar de a las nueve de la noche. Lo han hecho, y no ha pasado nada. Y con los comercios ocurre lo mismo. No hace falta tener la tienda abierta hasta las ocho o las ocho y media todos los días. Los franceses en tres años hicieron una ley para prohibir el envío de mails a partir de las seis de la tarde. No decimos que deba implantarse esa medida, sino que el cambio es posible.
- ¿Cuánto tiempo le puede llevar a la sociedad habituarse a los nuevos horarios?
- Lo más sencillo es que cada uno intente hacer la 'revolución de la media hora'. Esto es, intentar levantarse media hora antes para salir desayunado de casa; en el trabajo proponer el horario flexible al menos media hora, ir al gimnasio o cenar treinta minutos antes... No es un cambio muy grande, pero si se toma conciencia desde todos los ámbitos puede empezar a ser una realidad.
- El Parlamento Europeo instó a la Comisión Europea a valorar si tiene sentido continuar con el cambio de hora que, por otro lado, nos vuelve a tocar el próximo día 28. ¿Qué horario entiende que nos convendría más: el de invierno o el de verano?
- El horario de invierno sin lugar a dudas. Adoptar el huso horario de verano supondría que por la mañana en invierno se haría de día entre las 9 y las 9.30 horas. Uno de los argumentos por los cuales entendemos que sería un error escoger este horario es porque la luz natural es muy importante a nivel cognitivo. Por ejemplo, los adolescentes que llegan a las ocho de la mañana al instituto se meten en clase sin ver la luz. Pero luego hay otro elemento que es que la calidad de esa luz matutina es directamente proporcional a la calidad de la melatonina que segregas por la noche y que te hace dormir mejor. Los médicos del sueño se tiran de los pelos al escuchar a los que defienden el horario de verano.
- ¿Cuál es el siguiente paso previsto de cara a la implantación de esta reforma en Cataluña?
- De momento hay diez pruebas piloto de lo que llamamos 'Pactos del tiempo'. Son proyectos a nivel local donde se plantean medidas que pueden ser llevadas a cabo desde los propios municipios. Empezaron a formularse antes de verano y esperamos contar con una red de propuestas antes de las elecciones municipales.


Entrevista al Diario Vasco, el 3 d'octubre de 2019