5 de novembre de 2009

Origen francmaçònic dels partits polítics i dels think tanks?



Fra
gment de la De las naciones a las redes
Autors: David de Ugarte, Pere Quintana, Enrique Gómez i Arnau Fuentes
Ediciones ElCobre, 2009





Se ha escrito y teorizado mucho sobre el papel de la masonería y es evidente que desde Estados Unidos hasta Argentina o el liberalismo español, pasando por la Inglaterra whig o la Francia prerrevolucionaria, la masonería aportó valores y símbolos, pero desde nuestro punto de vista, que no busca narrar una historia del nacionalismo, sino trazar un mapa de sus símbolos más novedosos y de cómo configuró el imaginario de una forma radicalmente, la aportación de la masonería fue otra. Una aportación, por lo demás, que habría sido imposible de no haber existido el períodico y el café.


Es importante destacar que el periódico aportaba por primera vez una agenda pública, un conjunto de temas sobre los que la "opinión" hablaba en los cafés y la nación debatía en las cámaras y cabildos. En este contexto la logia se define como un espacio separado y permeado; permeado por la agenda, separado del debate y las divisiones. La logia es el primer think tank y la primera forma que antecede al partido político tal como lo entendemos hoy: sujeto de la elaboración colectiva organizado que influye en la bancada determinada o en un "partido histórico", esto es, en una corriente de opinión dentro del cuerpo nacional que, a su vez, se irá materializando en períodicos y líneas editoriales.


Por eso también su brillo es fugaz, de las logias independentistas pasamos pronto a los clubes revolucionarios y, de éstos, a los partidos clásicos, que a su vez darán lugar, con la aparición del telégrafo, a los partidos de masas del último cuarto del siglo XIX i todo el siglo XX.

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